Un escudo para la Tierra

Foto: bolainez.org, Investigadores vascos analizan el choque de un asteroide con Júpiter - Al globo terráqueo sólo llegan una vez cada 20 ó 30 años

Un asteroide de dimensiones reducidas alcanza la tierra cada 20 ó 30 años. Aunque estos impactos pasan desapercibidos debido a que la gran mayoría se convierten en bolas de fuego y se desintegran antes de llegar a la tierra, podrían ser muchos más si Júpiter no existiera. Científicos de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU) explican en un artículo publicado esta semana en la revista Astrophysical Journal Letters que estos impactos en Júpiter son más frecuentes de lo que se pensaba y mucho más numerosos que los que recibe la Tierra. El planeta, con una masa 317 veces mayor que la Tierra, atrae hacia sí varios asteroides por semana y ejerce de paraguas protector para el globo terráqueo.

Los científicos calculan que en Júpiter chocan varios cuerpos cada semana

Un programa detecta desde hace décadas los asteroides que se acercan a la Tierra

Toda esta información es la que ha obtenido el Grupo de Ciencias Planetarias en el que participan científicos vascos y extranjeros, analizando el impacto de un asteroide en Júpiter el 3 de junio. Según el investigador que ha liderado el artículo, Ricardo Hueso, el asteroide medía 10 metros de diámetro e impactó a 70 kilómetros por segundo, 250.000 por hora, convirtiéndose en una bola de fuego, los conocidos como superbólidos. En agosto, los telescopios japoneses detectaban otro choque más en Júpiter. Hueso incide en que el hecho de que los destellos se puedan identificar con pequeños telescopios es un avance que permite calcular cuántos objetos de estas dimensiones circulan por el sistema solar, unos 50 millones de asteroides.

¿Qué ocurre si los asteroides chocan? Nada, porque nada más traspasar la atmósfera los objetos se desintegran. En 1994, por ejemplo, un cometa dejó marcas en la atmósfera de Júpiter, relata el científico. En 2009 otro asteroide de 500 metros también dejó su rastro. “Los asteroides no alteran la composición de la atmósfera de la Tierra”, explica Hueso.

Sin embargo, la pregunta es ineludible: ¿se puede desviar un objeto de este tamaño? A día de hoy “existe un programa que identifica los objetos asteroidales”, un programa que trabaja desde hace dos décadas. Esta misma semana, el miércoles, la NASA informaba de que dos objetos de este tipo pasaban rozando la tierra a 80.000 y 120.000 kilómetros de distancia de la tierra. “Eso es muy cerca”, aclara el investigador. El programa establece los riesgos de choque con la Tierra, aunque “todavía no hay tecnología suficiente para cambiar la órbita de estos cuerpos, pero nos falta poco”, asegura Hueso. Aunque los cuerpos del tamaño del que chocó con Júpiter en junio no son dañinos, hay casos en los que un superbólido más grande sí tiene consecuencias. En la región siberiana de Tunguska, en 1908, la onda expansiva de un superbólido arrasó la flora de la zona, de tamaño similar a Guipúzcoa. Júpiter hace de paraguas, y los terrícolas pedimos que no llueva.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/escudo/Tierra/elpepiesppvs/20100912elpvas_7/Tes