La rata intrépida del metro, la nueva sensación de Internet

Imagina que te has quedado dormido en el vagón del metro. De repente sientes que algo extraño sube por tu pierna y al abrir un ojo te das cuenta de que a menos de un palmo de tu cara hay una rata que te mira fijamente y que empieza a corretear por tu pecho.

No se trata de la viñeta de ningún cómic, ni siquiera de un ‘gag’ de televisión. El hecho fue real y ocurrió en el metro de Nueva York, aunque se podría tratar de un montaje.

El incidente le sucedió hace unos días a un neoyorquino que viajaba en una de las líneas que atraviesan el distrito de Brooklyn.

Tal y como se puede ver en las imágenes grabadas por un vídeo aficionado, el intrépido animal recorrió el vagón de un lado a otro sin apenas reparar en la presencia de los seres humanos. Subía y bajaba por los asientos hasta que se decidió a trepar por el cuerpo del hombre, que afortunadamente no recibió la mordedura del mamífero.

El vídeo, colgado el pasado 12 de enero, cuenta ya con cientos de miles de visitas, y los medios de comunicación locales pasan las imágenes una y otra vez. Incluso alguno ha aprovechado el tirón para promocionar su línea de camisetas con motivos roedores suburbanos.

A pesar de la jocosidad de los comentarios al vídeo, el hecho vuelve a poner en evidencia la capacidad de las autoridades para impedir que las ratas pueblen los túneles de la red de metro neoyorquina, aunque la contienda no se antoja fácil.

Según afirmó hace un año el Departamento de Salud de la ciudad, estos animales cada vez van más allá y ya se están aventurando a ocupar las propias estaciones.

A pesar de ello, en abril de 2010, el Departamento decidió recortar presupuestos para hacer frente a un boquete económico de 2.000 millones de dólares. Redujeron el número de pesticidas y de personal en un 15% para ahorrar 1,5 millones de dólares.

Las autoridades llevan años lidiando con este problema y las ratas siempre han sido capaces de eludir los intentos humanos para aniquilarlas. Es difícil que las trampas funcionen en las vías del metro, además, los malos hábitos de algunos ciudadanos, que tiran bolsas o latas con restos de comida, ayudan a que los roedores sigan encontrando en este emplazamiento su paraíso.

Un estudio académico publicado en 1976 concluyó que estos pequeños mamíferos no suelen aventurarse a subir a los trenes ya que “cuando tienen una alta presión de sangre no deberían permanecer expuestas mucho tiempo al estrés del ruido y la vibración”, según el estudio, “eso podría matarlas antes de tiempo”. Parece que en este caso la rata gozaba de buena salud.

 

Fuente: http://www.elmundo.es/america/2011/01/14/estados_unidos/1295013081.html