Actualizaciones de marzo, 2010 Mostrar/Ocultar Comentarios | Atajos de teclado

  • poseidonis 7:45 PM el 28 March, 2010 Permalink | Responder
    Etiquetas: , China. Primera, Xu Quan Long   

    La primera bicicleta rueda por las calles de China 

    Un respetado historiador chino, Xu Quan Long, ha recreado la primera bicicleta de la historia que, según él, existió en Oriente hace 500 años, antes del nacimiento de Cristo. Xu Quan Long ha salido a las calles de la capital china, Beijing, para mostrar a todos los ciudadanos esta parte de la historia. Esta enorme bicicleta, que exige un complejo mecanismo para conseguir su movimiento, ha dejado a toda la gente impresionada. Uno de los espectadores aseguró el lento y duro trabajo que la bicicleta requiere para poder dirigirla y controlarla. Long dijo que se topó con el descubrimiento mientras estudiaba las obras de la antigua leyenda china de 2.500años atrás. Long es una historiador muy respetado y prestigioso en China por sus espectaculares inventos: armas de guerra para asaltar las defensas del castillo, un pájaro de madera capaz de deslizarse durante tres días sin tocar el suelo, etc. Ahora Long lucha por ser reconocido como el verdadero descubridor de la bicicleta.

    Fuente: http://telecinco.es/

     
  • poseidonis 4:45 AM el 26 March, 2010 Permalink | Responder
    Etiquetas: Acuarelas, , , subastarán   

    Acuarelas de Hitler se subastarán en Inglaterra 

    FOTO EFE

    Una veintena de acuarelas, dibujos hechos con carboncillo y bocetos atribuidos al dictador nazi Adolf Hitler serán vendidos al mejor postor por la casa de subastas británica Mullock’s el próximo 15 de abril, en la localidad de Ludlow, al oeste de Inglaterra.

    Los coleccionistas de arte podrán ofrecer desde U$ 2.967 (2.000 libras) a U$22.2568 (15.000 libras) para tratar de llevarse los dibujos y bocetos realizados por Hitler desde 1908, poco después de que se trasladara a Viena con la intención de ganarse la vida como pintor.

    La estrella de la subasta es una acuarela de 32×27 centímetros que el dictador realizó en 1929.

    Se trata de un dibujo alegórico en el que Hitler, vestido con el atuendo típico de un herrero, recibe las herramientas de la forja de las manos de Armin, el héroe germánico que aniquiló al ejército romano que iba a invadir el territorio alemán en el año 9 después de Cristo.

    La forja, en la que aparece una esvástica reluciente al fuego, representa la fundación del pueblo germano, y Hitler sería el sucesor que tomaría el relevo de su ancestro Armin (Hermann en alemán), al que el ideólogo nacionalsocialista consideraba el fundador del Reich.

    El dibujo, que se prevé que alcance el precio de 15.000 libras, será subastado junto a otras acuarelas de bodegones, bocetos en pastel de la Karls Kircher (una iglesia que Hitler representó en numerosas ocasiones) y retratos, e incluso desnudos a carboncillo.

    Algunas de las obras habían pertenecido anteriormente a una camarera, Helen Schweiger, que recibía dibujos de Hitler como pago por las consumiciones del que sería el Führer del III Reich.

    Fuente: http://www.latercera.com

     
  • poseidonis 5:04 PM el 24 March, 2010 Permalink | Responder
    Etiquetas: Akira Kurosawa, , Cine japonés, Un siglo del nacimiento   

    Se cumple un siglo del nacimiento del genio del cine japonés Akira Kurosawa 

    Se cumple un siglo del nacimiento del director de cine más grande de Japón y por supuesto, una de las figuras fundamentales del cine mundial de todos los tiempos: Akira Kurosawa. "El Emperador" le apodaban a este estupendo genio, por su incontenible autoritarismo y su peculiar sentido de la perfección. Su influencia en nuestro tiempo es tan grande, que prácticamente se ha vuelto imperceptible para la mayoría. ¿Quién no ha visto la estupenda película "Bichos" de Disney-Pixar? Bueno, pues este trabajo tiene la influencia directa de "Los Siete Samuráis", una de las obras magnas de este gran virtuoso del séptimo arte japonés.

    Akira nació el 23 de marzo de 1910 en una familia acomodada de Tokio, cuyo abolengo tenía sus raíces en las tradiciones samurái. Desde pequeño, Akira evidenció sus dotes para el arte, que muy pronto le otorgaron distinción de entre sus compañeros. Adicionalmente, el joven Akira comenzó a mostrar un claro interés por la cultura occidental y muy especialmente en el nuevo arte que esta había introducido en su país: el cine. Además de la fuerte influencia de su padre, quien era director de un instituto militar, Kurosawa tuvo un hermano mayor cuyas preferencias causaron un gran impacto en él.

    Heigo se llamaba el hermano en cuestión, quien trabajó como narrador de películas mudas hasta que la aparición del cine sonoro volvió anacrónica su profesión. Heigo intentó hacer una huelga para defender su oficio, pero el movimiento fracasó y ante tal frustración, el joven se suicidó. La influencia de Heigo penetró de tal forma en el joven Akira, que el futuro director siempre recordaba una vivencia de la niñez de ambos, como uno de sus recuerdos más persistentes. Ocurrió la ocasión en que se encontraban caminando entre la devastación y los muertos ocasionados por el gran terremoto de Tokio de 1923. El horror era tal que Akira intentó volver la cabeza, pero su hermano se la sostuvo firmemente. Había sido toda una lección de vida legada por el hermano: mirar de frente lo que te aterra, como una forma de vencer el miedo.

    La entrada de Akira al cine ocurrió definitivamente en 1938, cuando se incorporó a los estudios Toho como asistente del ya afamado director Kajiro Yamamoto. Muy pronto, Kurosawa estaría realizando sus propios filmes, influido por la dura mano del gobierno belicista japonés, que intervendría en los primeros trabajos del joven Akira, para darles una tendencia puramente nacionalista.

    La consagración definitiva

    Será hasta el rodaje de la policíaca cinta “Rashomon” cuando el trabajo del director japonés rebosará las fronteras, para hacerle acreedor del prestigioso León de Oro en el Festival de cine de Venecia de 1951. A partir de entonces, el trabajo de Akira tendrá seguidores, admiradores y por supuesto críticos, en todas partes del mundo.

    Después de ese filme de resonancia mundial, la creatividad se desbordaría ilimitadamente, en algunos casos con la muy notable colaboración de Toshiro Mifune, histrión que incluso llegaría ser considerado “actor fetiche” del gran Akira. Al lado de este gran actor, Kurosawa rodaría la épica “Los Siete Samuráis” de 1954, considerada por muchos su obra maestra y que sería versionada incansablemente en los años siguientes.

    Le seguiría “Trono de Sangre” de 1957, considerada por muchos expertos como la mejor adaptación que el cine haya conocido del clásico “Macbeth”. En 1958 rodaría “La Fortaleza Escondida”, cuya avasalladora influencia se deja sentir en la saga de Star Wars, especialmente en los Episodios IV (“Una Nueva Esperanza” de 1977) y el VI (“El Regreso del Jedi” de 1983) y muy en particular por la vía de los personajes de C3P0 y R2D2. Por cierto, George Lucas emplearía también varios de los recursos de su admirado Kurosawa, para lograr esta exitosa saga.

    De hecho, en todo el cine hollywoodense hay una serie de elementos importados directamente del estilo personal de Akira, como sus desplazamientos de cámara, tipos de transición y miles de elementos que todos hemos disfrutado sin tener la oportunidad de reconocerles el origen. Todo eso legó el emperador del cine japonés, quien en 1961 filmaría ” Yojimbo”, la película que sería deliciosamente imitada en “Por un Puñado de Dólares” (1964) por otro de los más grandes e influyentes, el director italiano Sergio Leone.

    Últimos años y la indiferencia de su patria

    Tras concluir el filme “Dodes ka-den” de 1970, Akira atravesó por una crisis tan aguda que estuvo a punto de suicidarse. Posteriormente, encontraría cobijo económico entre sus grandes admiradores como George Lucas y Francis Ford Coppola, y con este apoyo vendría la soberbia “Kagemusha” (“La Sombra del Guerrero” de 1980). Habiendo casi perdido el sentido de la vista filma en 1985 Ran (“Caos”), que le daría varias nominaciones al Óscar. Sería en 1990, precisamente cuando la Academia Norteamericana de Cine lo galardonaría por toda su trayectoria dentro del mundo fílmico.

    Kurosawa abandonaría este mundo el 6 de septiembre de 1998, dejando una imborrable huella entre los directores más grandes de nuestra era, como Andrei Tarkovski, Ingmar Bergman, Federico Fellini, Bernardo Bertolucci, Sidney, Roman Polanski, Steven Spielberg, Martin Scorsese, George Lucas, Francis Ford Coppola y Sergio Leone, sólo por mencionar a algunos de quienes han reconocido –o reconocieron- plenamente que los filmes de Akira aportaron diversos elementos para definirles el estilo.

    Kurosawa influyó en directores como Andrei Tarkovski, Ingmar Bergman, Federico Fellini, Bernardo Bertolucci, Sidney, Roman Polanski, Steven Spielberg, Martin Scorsese, George Lucas, Francis Ford Coppola y Sergio Leone.

    Dicen que “nadie es profeta en su tierra” y esa frase pareciera embonar muy bien con Akira Kurosawa, un director que es amado en todo el mundo pero en notablemente menos reconocido en su país natal. Muestra de ello es la tibia conmemoración de su nacimiento, que para colmo se ha visto empañada por las acusaciones de fraude que pesan sobre Hisao Kurosawa, hijo del aclamado director, quien presuntamente habría desfalcado a la “Fundación Akira Kurosawa”, que se creara tras el fallecimiento de su padre.

    Con todo y la indiferencia nipona, en el resto del mundo no podemos ignorar el trabajo de este estupendo realizador. Probablemente, la mejor manera de rememorar el siglo que ha pasado desde que llegó a al planeta, sea por supuesto viendo alguno de sus trabajos, ya sea por primera vez, por segunda , quinta o décima. Si no se conoce nada de este director, “Los Siete Samuráis”, o “Rashomon” son una buena puerta para sumergirse en el mundo de un auténtico virtuoso del séptimo arte, a quien le gustaba presumir que “lo occidental y lo japonés conviven codo con codo en mi mente, sin el menor sentimiento de conflicto”.

    Fuente: http://www.e-consulta.com

     
  • poseidonis 6:07 AM el 24 March, 2010 Permalink | Responder
    Etiquetas: La Última Cena, , Más Comida, Profesor Brian Wansink   

    La última cena tiene cada vez más comida 

    Estas versiones incluyen a El Greco, Leonardo Da Vinci, Lucas Cranach el Viejo y Rubens.

    Las porciones retratadas en los platos de las diferentes versiones de “La última cena” han ido aumentando en la misma medida en que ha ido creciendo nuestra propia ingestión de alimentos, afirman los expertos en obesidad.

    Un equipo de la Universidad de Cornell estudió 52 de las más conocidas versiones de la famosa escena bíblica realizadas en unos mil años y analizó el tamaño del festín.

    Lo que encontraron los científicos fue que el menú principal, el pan y los platos puestos delante de Jesús y sus discípulos, han ido aumentando progresivamente hasta llegar a los dos tercios.

    Esto, dicen, es el arte imitando la vida.

    El profesor Brian Wansink, quien, junto a su hermano Craig, dirigió la investigación, publicada en el Informe Internacional sobre la Obesidad, dijo: “Los últimos mil años han presenciado un enorme crecimiento en la producción, disponibilidad, seguridad, abundancia y posibilidad de compra del alimento”.

    “Creemos que, en la medida en que el arte imita la vida, estos cambios se han reflejado en las pinturas de la más famosa cena de la historia”.

    Aprendizaje gradual

    El doctor Wansink dice que el hallazgo indica que el fenómeno de servir cada vez mayores porciones, en platos cada vez más grandes, ha venido ocurriendo gradualmente a lo largo del milenio.

    El equipo utilizó tecnología de diseño mediante computador para calcular las medidas relativas de las pinturas, sin importar su orientación.

    Estas versiones incluyen a El Greco, Leonardo Da Vinci, Lucas Cranach el Viejo y Rubens.

    Con la suposición de que el ancho de una barra de pan promedio de la época debería ser dos veces el del promedio de la cabeza de un discípulo, los investigadores midieron el tamaño de los platos de la tarde de Pascua.

    Tamaño grande

    Las comidas principales crecieron un 69% y el tamaño de los platos un 66% entre la versión más antigua (realizada en el año 1000 de nuestra era) y las más recientes, pinturas de 1700. El pan creció en un 23%.

    Los mayores aumentos se verificaron en pinturas terminadas después de 1500 y hasta 1900.

    Este aumento enorme del tamaño ha alterado nuestra percepción de lo normal

    Charlene Shoneye, dietista

    Craig Wansink, profesor de estudios religiosos, dice que los cambios en el tamaño de las porciones es, probablemente, más un reflejo de la cultura que de la teología.

    “No hay una razón religiosa que explique por qué las comidas se han vuelto más abundantes. Puede ser que las comidas hayan crecido realmente o que la gente se haya interesado más en el alimento.

    ¿A quién puede extrañar?

    Charlene Shoneye, dietista con especialidad en obesidad para la organización de beneficencia “Weight Concern”, expresó: “No estoy para nada sorprendida con estas conclusiones porque el tamaño de nuestras propias porciones y nuestros propios platos ha aumentado.

    “Hace veinte años, por ejemplo, muchas de las papas fritas venían en paquetes de veinte gramos. Ahora vienen en paquetes de 30, 50 y hasta 60 gramos. Y nos seguimos comiendo el paquete entero.

    “Este aumento enorme del tamaño ha alterado nuestra percepción de lo normal”.

    Sin embargo, agregó que no es demasiado tarde para revertir la tendencia y que los individuos, la sociedad y la industria alimentaria deberían considerar porciones más pequeñas.

    “Parte del problema es el tipo de alimento que ha aumentado de tamaño. Las porciones de fruta, de verduras y ensaladas no han crecido. Deberían constituir un tercio de nuestro plato, con los otros dos tercios reservados para las proteínas y las féculas”.

    Vía

     
  • poseidonis 4:31 AM el 19 March, 2010 Permalink | Responder
    Etiquetas: Niño Lobo Chileno, The Clinic, Vicente Cau Cau   

    El niño lobo chileno 

    Los ultimos dias de Vicente Cau Cau, el nino lobo chileno

    Era invierno del año 48. Algo extraño merodeaba en los potreros aledaños a Puerto Varas. Los lugareños pensaban que se trataba de una manada de pumas hambrientos que saqueaba sus gallineros y despensas. Carabineros recorrió la zona hasta encontrar, oculto en unos matorrales, al supuesto responsable de los robos. Se trataba de un niño de 10 años, cubierto de vellos y que caminaba en cuatro patas. Fue el tercer caso de niño-lobo en el mundo. En octubre pasado murió a los 74 años. Esta es su increíble y singular historia.

    Camina lentamente rumbo al cementerio de Puchuncaví. Cada cierto tiempo se detiene en una tumba, respira hondo, y luego vuelve a caminar. Ya no es el mismo de antes. Vicente Caucau ahora es un hombre viejo. Acaba de cumplir 74 años, está medio sordo y cojea producto de un quiste recién extirpado. Es invierno de este año y está a punto de morir. Lo presiente.

    Hace algunos días atrás se tiró al suelo y se hizo el muerto. La familia Caballería Rodríguez, con quien vive hace largos años, corrió de inmediato a socorrerlo. Caucau, luego de los falsos espasmos, se incorporó riéndose a carcajadas. Todo el mundo celebró su gracia y coronó su actuación con un enorme vaso de Coca-Cola. Mientras se empinaba la bebida masculló entredientes: “Vicente va a morir. Todos lloran a Vicente”. La frase quedó suspendida en el aire como una premonición macabra. Nadie en el hogar se atrevió a comentar nada.

    Pero Vicente estaba seguro de lo que decía. Tan convencido estaba que, aquella vez que acudió al cementerio, se recostó sobre la tumba de la familia y empezó a revolcarse de un extremo a otro, midiendo cada centímetro del nicho con su cuerpo. Desde entonces no le quedó ninguna duda. En el sepulcro había suficiente espacio para contener sus huesos. Cuando llegó a la casa, todavía empolvado, le dijo a la familia que aquella sería su última morada. Y así fue. Pocos días más tarde Vicente Caucau, el niño-lobo de los bosques australes, el mismo que sobrevivió durante años en el más completo abandono, murió de un infarto al corazón. Fue el treinta de octubre pasado. La tumba ya estaba probada.

    EL IMBUNCHE

    El rumor decía que algo extraño merodeaba en los potreros. La gente, imbuida por quien sabe qué creencias, comentaba que se trataba de un monstruo fabuloso. Un imbunche, quizá. Más de alguno aseguró verlo arrastarse en cuatro patas y desaparecer rápidamente en la oscura noche. Los lugareños, cada mañana, notaban la ausencia de huevos y gallinas. También descubrían marcas en las ubres de las vacas producto de una desesperada succión. Pero lo más curioso era que el animal, según ellos, atacaba las despensas robando queso y azúcar. Un acto bastante inusual en pumas hambrientos.

    Hastiados del despojo los vecinos acudieron al retén de Río Pescado, al noroeste de Puerto Varas, a estampar una denuncia. Fue el 10 de agosto de 1948.

    El cabo José Fuentealba Solís encabezó la búsqueda. Tras varias horas internados en el bosque, aledaño al lago Llanquihue, los policías vieron agitarse entre los matorrales a un extraño ser. Los perros se encargaron de rodearlo y, tras una breve escaramuza, los funcionarios redujeron a la supuesta bestia. Para asombro de todos, se trataba de un niño de alrededor de 10 años que caminaba en cuatro patas y que tenía el cuerpo cubierto de vellos. El pequeño los miraba apegado al suelo, con los ojos emblanquecidos, mientras gruñía salvajemente. Fue tan desesperada su lucha que mordió a un carabinero y rasguñó a otro. Luego de un largo forcejeo fue sometido, amarrado y trasladado al retén. Dos días más tarde lo derivaron a la cárcel pública de Puerto Varas. En un descuido de sus celadores el niño huyó nuevamente al bosque. Horas más tarde fue encontrado por el cabo Fuentealba quien comentó que lo pilló comiendo “desaforadamente un salmón en el río Tepu”.

    Hasta esa fecha existían sólo dos casos parecidos en el mundo. Uno de ellos en Francia, cuya historia fue llevada al cine por Francois Trouffaut, y otro en la India. La prensa rápidamente lo bautizó como el pequeño Tarzán chileno debido a su impresionante contextura física. Nadie podía entender cómo un niño había sobrevivido en semejantes condiciones. Se elucubraron teorías. Que fue amamantado por un puma. Que subsistió a punta de raíces, frutas y carroña, y que estuvo así durante cuatro largos años. En su breve estadía en la cárcel ninguna familia lo reclamó. Lo único que atinó a pronunciar, de manera balbuceante, fue la palabra Caucau. Luego de siete días de confinamiento fue trasladado a un hospicio en Santiago para practicarle exámenes. Su llegada a la capital marcó un particular hito en su vida: Caucau comió porotos calientes y se enfermó. Fue el primer paso de un largo tránsito entre la barbarie y la civilización.

    ¡ARRANCA, AMARILLO!

    El hospicio donde llegó, ubicado en la comuna de Recoleta, pertenecía a una orden religiosa. De inmediato las monjas, ávidas de cristianizar al salvaje, bautizaron al niño con el nombre de Vicente Enrique de la Purísima. Acto seguido rasuraron su cuerpo eliminando todo rastro de vellosidad. El psiquiatra Armando Roa junto a su colega Gustavo Vila se hicieron cargo del caso. Luego de variados estudios concluyeron que el niño no padecía ningún trastorno de tipo oligofrénico y llegaron a la conclusión que, la extraña forma de su cráneo, abultado en el lóbulo frontal, era producto de un fórceps mal hecho al momento de nacer. Las callosidades y cicatrices de su piel denotaban una vida salvaje de naturaleza arbórea. Su edad mental, aseguraron los especialistas, no superaba los ocho años.

    Pese a sus evidentes limitaciones las religiosas comenzaron a enseñarle algunas palabras. Sin demasiado esfuerzo aprendió a reconocer los colores. El azul del cielo, el verde de los árboles y el amarillo de los canarios, aves que las monjas mantenían encerradas en una jaula.

    Caucau fue progresando lentamente. Sus hábitos alimenticios cambiaron de manera drástica al igual que la forma de ingerir los alimentos. Ya no usaba las manos para comer y se acostumbró a utilizar cubiertos. Pero pese a los esfuerzos de las religiosas, su naturaleza salvaje volvía a emerger. Esporádicamente, en las noches de luna llena, Caucau deleitaba a los orates con estridentes aullidos. Cristián Vila, hijo del siquiatra que lo atendió y quien luego escribió un libro sobre la vida de Vicente, cuenta que “los aullidos contagiaban a todos los perros del barrio”.

    De su estadía en la institución de beneficencia, Vila rescató algunas historias contadas por su padre. Una vez, relata el escritor, Caucau decidió liberar a los canarios de su jaula.

    -Seguramente extrapoló su breve estadía en la cárcel con el encierro de los pájaros -argumenta Vila.
    Fue así como el inocente niño, acostumbrado a vivir en la libertad más absoluta, abrió la puerta de la jaula y gritó: “¡arranca, amarillo!, ¡arranca, amarillo!”. El doctor jefe del hospicio se ofuscó. No en vano el chico estaba ahí para asimilar normas. Caucau, al percibir el enojo del facultativo, musitó en voz baja: “¡malo, Vicente!, ¡malo Vicente!” pero, a continuación, se mató de la risa.

    Las monjas comenzaron a encargarle algunas labores domésticas, entre ellas, regar el jardín. Vicente se sentía feliz y lentamente evidenció algunos progresos. Pasó de una postura cuadrúpeda a un andar encorvado de aire patuleco. Sus pupilas se centraron nuevamente y en su mirada, acostumbrada a mirar el cielo, ya no predominaba el blanco del globo ocular.

    Los avances del niño fueron minuciosamente detallados por el doctor Vila quien, luego de dos años de estudio, decidió derivar a Vicente a un especialista en lenguaje.

    -Mi papá de inmediato pensó en mi tía Berta, profesora de castellano, quien fue la que inventó el silabario Lea -cuenta Cristián Vila.

    A fines de 1950 Vicente Caucau se trasladó a la casa de la mujer en Villa Alemana. Fue allí donde encontró por primera vez el afecto de una familia. Berta Riquelme, sin hijos a su haber, se transformó en su madre adoptiva.

    EL CUCO

    En Villa Alemana Vicente se sintió a sus anchas. El hogar de Berta era una inmensa casa quinta plagada de árboles frutales. Siempre se lo veía encaramado en un tronco. Pero no todo era diversión. Berta supo combinar el afecto maternal con una estricta disciplina pedagógica. Los avances fueron notables. En poco más de un año Vicente incrementó considerablemente su vocabulario y comenzó a dar sus primeros pasos en la lectura. Berta mantenía una bitácora donde anotaba todos los progresos del niño y detallaba aspectos de su conducta. Fue en aquellas páginas donde enumeró las increíbles capacidades de Vicente. Cristián Vila, quien tuvo acceso a los cuadernos, cuenta que a su tía le impresionaba la visión nocturna de Vicente, su descomunal fortaleza y su extraordinario olfato.

    -Contaba que cuando viajaban en tren podía percibir a varios kilómetros de distancia la cercanía de un matadero -agrega Vila.

    Vicente, cuando Vila apenas era un bebé, acostumbraba a pasearlo en brazos bajo el parrón. Años después jugaba a trasladarlo en una carretilla por todo el patio. “Nunca se cansaba”, asegura. Pero lo que más recuerda era cuando Caucau se transformaba en el “cuco”.

    -Me acuerdo que estaba con mis primos y de repente aparecía detrás de unos matorrales en cuatro patas, gruñendo, y todos salíamos arrancando -rememora Vila.

    Con el tiempo se acostumbró a las excentricidades de Vicente. Para él ya era normal escucharlo aullar arriba de un árbol y esperar pacientemente que todos los perros del barrio se sumaran al concierto.

    -Era una huevá maravillosa -cuenta.

    Pero a medida que Caucau crecía su cuerpo también iba sintiendo el rigor de los años. Incluido el despertar sexual. Vila recuerda que algunas profesoras de un colegio vecino a la casa de su tía acudían a reclamar.

    -Las viejas llegaban indignadas porque este huevón, medio pícaro, pasaba por el lado y les agarraba el poto a las cabras -recuerda.

    El asunto, sin embargo, no pasó a mayores. Vicente, a pesar de entrar a la adolescencia, todavía era un niño. La estabilidad emocional alcanzada con mamá Berta, como llamaba cariñosamente a la mujer que lo crió, le sirvió para desentrañar episodios ocultos de su pasado. Los recuerdos afloraron como imágenes caleidoscópicas. Caucau contó a Berta, mediante una extraña mezcla de mímica y palabras, que creció en una choza en el campo, que su madre alcohólica lo abandonó cuando niño y que su padre, también ebrio, vivía con él y otros hermanos. Cristián Vila recuerda haberlo visto teatralizar su fuga al bosque y, a través de gestos, relatar su encuentro con una puma que lo habría amamantado.

    La historia finalmente fue confirmada por la prensa que, en el año 1953, logró dar con el paradero de su padre: Antolín Caucau Nempo. En la entrevista, publicada en el diario El Llanquihue, se corrobora todo lo dicho por Vicente. Su padre, empleado en el fundo de Alfonso Kuschel, ubicado en los faldeos del volcán Osorno, cuenta que el niño nació medio enfermo y que siempre se arrancaba de la casa. Cuando el periodista le consultó qué pensaba de su hijo, Antolín respondió: “Yo no pensaba na pos, creímos que se había perdido nomás, qué podría estar muerto en el bosque o que se lo habían comido los animales”. El padre aseguró, además, que el niño se había extraviado sólo unos meses antes de su hallazgo. Tiempo insuficiente, aseguraron los especialistas, para que le creciera tal cantidad de vellos y caminara en cuatro patas. Lo más probable, sugirieron, es que el niño habría permanecido en la selva por un periodo más prolongado. Vila cree que fue un lapso de entre dos y cuatro años.

    Vicente, sin embargo, ni siquiera se enteró de los comentarios de su progenitor. No le interesaba. Ahora pertenecía a un hogar donde se preocupaban de él y vivía sin mayores sobresaltos. Aunque no por mucho tiempo. Poco antes de que cumpliera los 21 años Berta Riquelme, su madre adoptiva, murió de una insuficiencia respiratoria. Fue un golpe duro. A tanto llegó la amargura de Vicente que todos los días acudía al cementerio a regar su tumba. Todavía no entendía el significado de la muerte. Pensaba ingenuamente que el agua podía resucitar el cuerpo de mamá Berta.

    EL EXTRATERRESTRE

    Pocos días después de la muerte de Berta, Vicente se fue a vivir a la casa de los Vila en Ñuñoa. En la vieja casona de calle Villanueva se dedicó a tareas menores como comprar el pan, ir a la feria y cuidar el jardín. “No le gustaba estar de ocioso”, recuerda Cristián Vila, quien por entonces tenía apenas nueve años. Vila cuenta que en aquel tiempo acudía con Vicente al cine. Era la época de los famosos rotativos.

    -Me acuerdo que una vez fuimos a ver Batman y Vicente se cagaba de la risa cada vez que aparecía el pingüino. Decía mira pato, cuac, cuac -recuerda Vila.

    Juntos vieron, además, el Llanero Solitario y El Padrecito de Cantinflas. Eran pequeños momentos de diversión que contrastaban con las largas horas de melancolía por las que atravesaba Vicente. Cuando lo agarraba la nostalgia partía al zoológico del Cerro San Cristóbal. A su regreso imitaba a sus animales favoritos. Le encantaban los chimpancés y tenía una predilección especial por los pumas.

    -Quién sabe qué rollos se pasaba -cuenta Vila.

    Los fines de semana se arrancaba al centro de Santiago y se pasaba toda la tarde vitrineando. Cuando llegaba a la casa le preguntaban qué había hecho y contestaba: “Mirando, mirando, Vicente”.
    Precisamente esa capacidad de observación era lo que llamaba profundamente la atención de la gente. Podía estar tardes enteras pegado en cosas sencillísimas: un árbol, un cerro o una nube. Los amigos de Vila fantaseaban que Vicente era un extraterrestre disfrazado de niño-lobo.

    Pese a su infinita ternura, Caucau también tenía su carácter. Cuando algo le parecía mal amenazaba con marcharse y decía “para sur Vicente”. A mediados del año 64 cumplió su palabra. Calladito en la mañana agarró un tren y partió sin avisarle a nadie.

    -Quedamos súper preocupados, pusimos aviso en las radios pero finalmente lo encontraron en Puerto Varas, como a los cuatro días, y lo mandaron de vuelta en avión -cuenta Vila.

    En el mismo vuelo de regreso venía el entonces candidato presidencial Julio Durán.

    -Todos los periodistas se fueron a entrevistarlo hasta que vieron que venía Vicente y partieron a hablar con él. Por culpa de Vicente la gira al sur de Durán pasó sin pena ni gloria -recuerda Cristián Vila.

    Siempre le gustó viajar. Especialmente a la playa durante los veraneos de la familia en Horcón. La primera vez que visitó el lugar partió de inmediato a bañarse. Todo el mundo se preocupó porque pensaban que se podía ahogar pero Caucau impresionó a todos con un inusual estilo de nado.

    -Se ponía de espalda, con las patitas para afuera, y con las dos manitos aleteaba. Pasaba toda la tarde metido en el agua -recuerda el pescador y escritor Omar Valdivieso.

    Sus andanzas en la caleta todavía se recuerdan. No son pocos los que aseguran haberlo visto aullar en las noches.

    -Los niños le teníamos miedo porque pensábamos que era un hombre lobo de verdad -recuerda Mauricio, otro pescador de la caleta.

    El mito de Vicente Caucau, el niño lobo, encontró tierra fértil en un poblado plagado de leyendas que hablaban de jinetes descabezados, mastines enormes y diabólicos personajes que aparecían en el bosque. “Horcón le devolvió a Caucau su verdadera aura mítica”, reflexiona Omar Valdivieso.

    Pero la gente al principio lo miraba con recelo.

    -Cuando pasaba por al lado de uno teníamos que abrirle espacio porque te miraba como un animal o un perro cuando quiere atacar -cuenta Eusebio Pizarro. El mismo pescador reconoce que cuando alguien le hacía una broma tenía “reacciones fuertes”.

    -Lo raro es que se atacaba él mismo, se rompía la ropa y se enterraba las uñas, parecía el hombre increíble. La gente se asustaba pero después uno le decía que era Vicente Caucau, el hombre animal que lo encontraron en la selva y ahí se tranquilizaban -recuerda Pizarro.

    Poco a poco, asegura el pescador, Vicente se fue normalizando y ganando el cariño de la gente. Tanto se acostumbró a la caleta que, tras la muerte del doctor Vila, lo primero que hizo fue agarrar sus pilchas y marcharse a Horcón.

    EL “CACHITO”

    Llegó al balneario de punta en blanco. Con unas enormes maletas y bien terneado. No tenía donde quedarse. Primero pasó a un local pero, tras la desconocida, se pasó al boliche del frente, al negocio de Irma y Marco.

    -Le dijimos “hola Caucau” y nos contó que se había muerto el doctor Vila. Le dimos unos panes, un tecito y se quedó toda la tarde. Cuando llegó la noche todavía estaba ahí así que le dije a mi señora: “¿qué hacemos con el cachito?” -cuenta Marco Caballería.

    Irma lo miró con ternura y se le ablandó el corazón.

    -Llevémoslo a Campiche -dijo.

    La primera noche el matrimonio escondió a Vicente en la casa de la mamá de Irma ubicada en un poblado cercano a Horcón. Al tercer día la mujer se enteró pero, tras la insistencia del matrimonio, terminó aceptándolo.

    Vicente empezó a ayudar en diversas tareas: trapeaba el piso, iba al banco y todas las tardes llevaba el pan desde Campiche a Horcón. Los choferes de las micros lo conocían. La mayoría de las veces se subía y decía: “Irma paga, Vicente no”. Después los conductores pasaban a cobrar al negocio.

    De vez en cuando también le venían sus rabietas. Marco recuerda que se tiraba al medio de la calle y no dejaba pasar los autos.

    -Hacía los medios show, se rompía la ropa, pasábamos las mansas rabias pero puta, que nos cagábamos de la risa, era un plato -rememora.

    A veces, para molestarlo, Caballería le decía que no había almuerzo. Vicente, inquieto, se miraba el estómago y decía: “guata seca, nooo”. A tanto llegó su enojo por las constantes bromas de Marco que elaboró un plan para desquitarse.

    -El perla fue a la comisaría de Ventanas a acusarme a los pacos de que no le daba comida -cuenta Caballería muerto de la risa.

    Para la familia Vicente se transformó en un miembro especial. Todos lo adoraban. Especialmente el pequeño Álvaro, hijo del matrimonio, que practicamente se crió a su lado. Pero una situación particular los separaría por un tiempo.

    En el año 2000 un programa de televisión, que ya había contado la historia de Caucau en el año 93, llegó a la zona con el objeto de reeditar el trabajo. Vicente apareció nuevamente en televisión y, al cabo de unos meses, un hermano suyo llegó a reclamarlo a Horcón.

    -Dijo que había que cuidarlo, yo lo encontré medio oportunista y se lo dije carepalo, al final se lo llevó y Vicente no apareció más durante un buen tiempo -cuenta Cristián Vila.

    Sólo cuatro años después volvieron a tener noticias de Caucau. Otra hermana llamó del sur diciendo que Alfonso, el hermano que se lo llevó, había muerto y que Vicente estaba hace dos meses con ella en el sur.

    -Me dijo que pasaba todo el día llorando y que la casa de ella era muy chica -recuerda Cristián Vila.
    El escritor le pidió a la mujer si podía conversar con Vicente. Lo primero que le dijo fue “ven a buscarme”. Vila casi rompe en llanto y de inmediato le ordenó que se viniera. Dos días más tarde Vicente regresó a Campiche. Irma y Marco nuevamente lo acogieron y Cristián Vila le organizó un asado de bienvenida en su casa. El regreso, esta vez, sería para siempre. Vicente ya tenía más de 70 años y su salud empezó a decaer. Durante el último tiempo tuvo problemas a la presión, continuos dólores de estómago y dolencias en el pecho. Pero pese a sus achaques celebró su último cumpleaños como Dios manda. La familia Caballería Rodríguez, al igual que otras veces, invitó a todos los niños del barrio. Vicente estaba feliz y jugó con cada uno de ellos. Era el más niño entre los niños. Un anciano de ocho años a punto de morir. El 30 de octubre de este año, a las dos y media de la tarde, dejó de respirar en el baño de la casa. Fue el último suspiro del hombre lobo.

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  • poseidonis 6:01 PM el 17 March, 2010 Permalink | Responder
    Etiquetas: Bajo Agua, INAH México, Mayas, Secretos   

    El secreto de los mayas bajo el agua 

    El Instituto Nacional de Antropología de México difundió los resultados de las exploraciones del cenote Las Calaveras en el estado de Quintana Roo. Los cenotes son estanques hundidos de agua subterránea rodeados de formaciones rocosas muy comunes en la Península de Yucatán. En muchos de ellos se han encontrado restos humanos de la época maya, que hace pensar a los investigadores que eran usados como virtuales "cementerios" en esa civilización.

    La particularidad de Las Calaveras es que, según la arqueóloga del INAH, Carmen Rojas Sandoval, es el cenote en el que se han encontrado más restos humanos en todo México. Desde que el cenote fue descubierto en 1999, los restos de al menos 120 personas de la época maya han sido encontrados por buzos del INAH en sus 15 metros de profundidad. Los restos encontrados, explica la experta, pertenecen a personas de todas las edades de ambos sexos.

    El cenote tiene forma de botellón, con una entrada pequeña sobre la superficie y un cuerpo que se amplía en forma de bóveda. El INAH ha mapeado el interior del cenote y extraído algunos de los fósiles, para su análisis en laboratorio. Se estima que la antiguedad de los restos oscila entre los años 125-236 de nuestra era. Y aunque la exploración de cenote -que comenzó en 2002- no ha terminado, los investigadores creen que se podrían encontrar los restos de hasta 200 personas.

    La presencia de vasijas y de restos de animales hacen creer a los investigadores que quizás, en el momento del depósito de los restos en el cenote, se realizaba una especie de ritual con ofrendas a los difuntos. Pese a que aún no se ha podido determinar el exacto rol de los cenotes durante la civilización maya, Rojas Sandoval dijo a BBC Mundo que los investigadores creen que podrían haber sido usados como osarios; es decir, era el lugar adonde restos humanos eran despositados después de un entierro inicial convencional. También podría haber sido escenario de sacrificios humanos.

    La investigadora dijo a BBC Mundo que las condiciones alcalinas del agua del cenote -que mezcla agua dulce y salada- y la oscuridad de la profundidad contribuye a que los restos se matengan en un estado de conservación excelente, que permite su mejor análisis. El estudio del cenote de Las Calaveras, asegura Rojas Sandoval, "está dando pequeños pasitos, pero tiene un enorme potencial para entender la cultura maya". (Fotos cortesía INAH México)

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  • poseidonis 6:44 AM el 17 March, 2010 Permalink | Responder
    Etiquetas: , Día Sa Patricio, El Shamrock, Irlanda   

    Día de San Patricio 

    San Patricio, santo patrón de Irlanda.

    El Día de San Patricio (Irlandés Lá ‘le Pádraig o también Lá Fhéile Pádraig) es el día festivo que anualmente celebra a San Patricio (386-493), el santo patrón de Irlanda, el 17 de marzo. Es una fiesta nacional en la República de Irlanda  (una fiesta por costumbre y no legal en Irlanda del Norte); en Montserrat; y en la provincia de Canadá de Terranova y Labrador.  El Día de San Patricio se celebra a nivel mundial por todos los irlandeses e incluso muchas veces por gente que no tiene ascendencia irlandesa. La celebración generalmente tiene por temática todo lo que es verde e irlandés; ambos, cristianos y no cristianos celebran la fiesta regularmente vistiéndose de verde, disfrutando de la gastronomía irlandesa la cual incluye col y bebidas irlandesas, y asistiendo a desfiles.  En algunos establecimientos se puede apreciar que se vende cerveza teñida verde para la festividad.

    Desfiles

    El río Chicago teñido de verde para la celebración del Día de San Patricio en 2005.

    El desfile del Día de San Patricio en Dublín forma parte de un festival que dura cinco días y más de 500.000 personas asistieron a él en el año 2006. El desfile más grande del Día de San Patricio tiene lugar en la ciudad de Nueva York y es presenciado por más de dos millones de espectadores. El desfile del Día de San Patricio se celebró por primera vez en la ciudad de Nueva York el 17 de marzo de 1762 cuando los soldados irlandeses marcharon a través de la ciudad.  Los desfiles también tienen lugar en otros pueblos y villas irlandesas. Otros grandes desfiles incluyen los de Belfast, Mánchester, Birmingham, Londres, Coatbridge, Montreal, Boston, Philadelphia, Chicago, Kansas, Savannah, Denver, Scranton y Toronto.

    Otros grandes desfiles también tienen lugar en otros lugares a través de Europa, y América (además de Estados Unidos y Canadá), estos países son Argentina, Australia y Uruguay.

    En Irlanda

    El Shamrock.

    El Shamrock.  En el pasado reciente, el Día de San Patricio era celebrado solamente como una fiesta religiosa. Se convirtió en una fiesta pública en 1903, por el “Bank Holiday” (Irlanda) Acta 1903, un Acta del Parlamento de Gran Bretaña introducida por el irlandés MP James O’Mara. O’Mara luego introdujo la ley en la cual se señalaba que las tabernas requerían estar cerradas el 17 de marzo, lo cual fue apelado en los años setenta. El primer desfile del Día de San Patricio se realizó en el Estado Libre de Irlanda, en la ciudad de Dublín en 1931 y fue revisado por el entonces Ministro de Defensa Desmond Fitzgerald. Aunque ahora la celebración secular existe, la fiesta es todavía una fiesta religiosa observada en algunas áreas.

    Fue sólo a mediados de los años (1990) que el gobierno irlandés comenzó a utilizar esta festividad como una campaña publicitaria para dar a conocer a nivel internacional a Irlanda y su cultura. El gobierno organizó un grupo llamado Festival de San Patricio, con tal de:

    —Ofrecer un festival internacional a la altura de las grandes celebraciones en el mundo y promover exaltación a través de Irlanda por vía de una innovación, creatividad, vuelta a las raíces y actividad de marketing.     —Promover la oportunidad y motivación para que la gente con ascendencia irlandesa (y aquellos que desean ser irlandeses) atiendan y se unan en esta celebración imaginativa y expresiva.

    —Proyectar internacionalmente, una imagen fehaciente de Irlanda como país creativo, profesional y sofisticado con una apariencia llamativa a nivel mundial.  El primer Festival de San Patricio se realizó el 17 de marzo de 1996. En 1997 se convirtió en un evento de tres días, y para el 2000 ya era un evento de cuatro días. En 2006, el festival duró cinco días.

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  • poseidonis 1:11 AM el 26 February, 2010 Permalink | Responder
    Etiquetas: Caracolas, , , Pablo Neruda   

    Consejo de la Cultura exhibe colección de las caracolas de Neruda 

    Entre el 2 y el 30 de marzo, en el Hall Central del Centro de Extensión (Centex) del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, se exhibirá la exposición “Amor al Mar, las Caracolas de Neruda”, constituida por 207 conchas y 10 libros donados por el poeta Pablo Neruda a la Universidad de Chile en 1954.

    La muestra es una selección de las caracolas más representativas del poeta, aquellas regaladas por sus amigos como Rafael Alberti o recogidas en sus viajes como las polimitas multicolores que trajo de Cuba, o las que por su belleza hablan del amor de Neruda al mar y a la naturaleza.

    Del mismo modo, se exhibirán diez libros donados por el escritor, tesoros de los inicios de la malacología (el estudio de los caracoles), que ponen en evidencia su curiosidad y su saber sobre la vida de los moluscos, así como su pasión de bibliófilo.

    Inaugurada por primera vez el 2 de diciembre de 2009 en el Instituto Cervantes de Madrid, España, fue el fruto de dos años de trabajo conjunto entre la Embajada de Chile en ese país, Endesa y el Archivo Central Andrés Bello de la Universidad de Chile.

    Su retorno, dentro las actividades del V Congreso Internacional de la Lengua, se gestionó por medio de la labor de las instituciones mencionadas, más el apoyo de la Universidad de Chile, la Fundación Neruda, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y el aporte del BBVA.

    En Centex esta muestra se exhibirá por primera vez en el país, fuera de las aulas de la Universidad de Chile y estará abierta gratuitamente a toda la ciudadanía de lunes a domingo entre las 10:00 y las 19:00 horas.

    Vía

    Todavía Más:

    Postal de la Pequeña Gigante

     
  • poseidonis 7:38 AM el 23 February, 2010 Permalink | Responder
    Etiquetas: , Científica, Concurso,   

    Concurso de fotografía científica 

    En esta imagen, un cuervo utiliza un palo para capturar peces en un pequeño hoyo.

    Una muestra de tierra ampliada con microscopio ganó en la categoría de Agricultura, Alimentación y Salud del certamen.

    Este montaje de una mujer utilizando instrumentos de laboratorio tras una lista de ecuaciones se clasificó en la categoría de Personas.

    La foto ganadora en la sección de Personas fue la de este pescador de Puget Sound, Estados Unidos, que acaba de capturar un salmón.

    El primer plano de una orca asesina, de la misma autora que fotografió al pescador, también se clasificó como una de las mejores instantáneas.

    Esta extraña imagen es en realidad la manera en que se ve un vaso sanguíneo a través del microscopio. El autor de la foto retrató además el humo pasando sobre la muestra.

    Via

    Todavía Más:

    Premio para foto de una “hormiga forzuda”

    Ganadores del certamen World Press Photo 2010

    Difunden fotos inéditas de desplome de torres gemelas de Nueva York

    Rayos X: las imágenes que cambiaron el mundo

     
  • poseidonis 3:11 PM el 17 February, 2010 Permalink | Responder
    Etiquetas: , , El sueño de la vida humana, Miguel Angel   

    Dibujos y textos de Miguel Angel se exponen en galería londinense 

    La muestra se organiza en torno a El Sueño de la Vida Humana, obra maestra del dibujo que el artista italiano realizó en 1533.

    El sueño de la vida humana "Miguel Angel"

    El sueño de la vida humana "Miguel Angel"

    El Sueño de la Vida Humana, de Miguel Angel, auténtica obra maestra del dibujo renacentista, es la pieza central de una exposición en la galería Courtauld de Londres que reúne también otros dibujos y algunas cartas del genio italiano junto con otras creaciones alegóricas de sus contemporáneos.

    El Sueño es uno de los tesoros de la galería londinense: creada en torno al año 1533, esa obra de 39,4 por 27,7 centímetros realizada al carboncillo, demuestra no sólo la inigualable destreza del artista como dibujante, sino también su extraordinaria capacidad inventiva.

    Es una obra compleja que muestra el desnudo idealizado de un joven semirrecostado que apoya los brazos en un globo terráqueo y eleva su rostro de perfil hacia una figura alada descendente que sopla una trompeta dirigida hacia la frente del efebo.

    El joven se apoya en una caja llena de máscaras y está rodeado de una especie de halo de figuras desnudas que se acarician o hacen el amor, y de manos que agarran bien un enorme miembro masculino, bien una bolsa de dinero, y que parecen representar vicios como la avaricia, la lujuria o la pereza.

    Como señala el documentado libro que acompaña la exposición, que podrá visitarse desde mañana 18 de febrero hasta el 16 de mayo, El Sueño es uno de los dibujos que el artista florentino regaló a un joven noble llamado Tommaso de Cavalieri del que se había enamorado platónicamente nada más conocerle en Roma en el invierno de 1532 y a quien estuvo unido por la amistad durante una treintena de años.

    Junto a ese dibujo, que es la pieza central y el pretexto de la exposición, la Courtauld ha logrado reunir otros de tema mitológico que Miguel Angel regaló igualmente a su joven amigo y de los que el biógrafo de artistas del Renacimiento Giorgio Vasari dijo en su día que eran “dibujos como no se han visto nunca iguales”.

    Estos muestran a Ticio, el hijo de Júpiter y Gaia, castigado a ver su hígado devorado una y otra vez por un buitre por haber intentado violar a Leto, a Ganimedes raptado por un Júpiter disfrazado de águila, a Faetón precipitándose con su carro de sol y sus caballos, en tres versiones distintas, juntas aquí por primera vez, y una Bacanal infantil con un par de sátiros adultos de ambos sexos.

    La exposición comienza con la primera de las cartas que se conservan de las que dirigió Miguel Ángel a Cavalieri, con fecha del 1 de enero de 1533, en la que el artista le expresa la satisfacción que le produjo el que el joven noble romano hubiese aceptado el regalo de algunos de sus dibujos.

    Cavalieri debía de contar entonces sólo diecisiete años y, según Vasari, el regalo que le hizo entonces Miguel Ángel tenía como objetivo enseñarle la técnica del dibujo.

    Al mismo tiempo, además de testimoniarle su amor, si se tienen en cuenta los temas mitológicos elegidos la caída de Faetón, el rapto de Ganimedes, el más hermoso de los mortales, y el castigo de Ticio por su lujuria es posible que el artista también intentase con ellos ofrecer una especie de guía moral a su amigo adolescente.

    La adoración que Miguel Angel sintió por Cavalieri se refleja claramente en los sonetos que ése compuso en su honor, sobre todo en los primeros años de su amistad, de los que se incluyen cinco en la exposición.

    Pese a respetar las convenciones de la lírica amorosa, las imágenes poéticas del sueño, la trascendencia y el combate entre deseos carnales y anhelos espirituales iluminan ciertos aspectos de los dibujos, aunque otros resulten de difícil interpretación, sobre todo en el caso de El Sueño.

    Otro punto fuerte de la exposición lo constituye un pequeño grupo de dibujos, todos ellos también obras maestras, que hizo Miguel Angel de Cristo resucitado, que le representan como una figura desnuda y gloriosa que emerge triunfante de la tumba y rompe las ataduras con la vida terrena.

    La última sala está dedicada a grabados y dibujos de contemporáneos de Miguel Ángel, entre ellos dos extraordinarios de Alberto Durero así como de seguidores de Mantegna, imágenes todas ellas alegóricas del mundo de los sueños o de la lucha constante que se da en el hombre entre virtud y vicio.

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